domingo, 16 de agosto de 2015

un camino siempre en suspenso...

qué fácil era 
comprender su paraíso

su paz no era impostada
su silencio 
era un silencio de ultratumba

nada envidiable en realidad

que lo vea tan nítido hoy por hoy
no significa que me de nostalgia

por el contrario 
me dan escalofríos

la usina de su paz
cargaba la picana en mis torturas

***
añeja hasta de más
resurge en mi centro
la certeza
de que nada pasa porque sí

-y él tenía que pasar-

no hay reclamo que tenga validez
ante las leyes naturales 
de una especie que nunca ha sido natural

 y entonces
reaparecen los colores en mis sienes

tanto buscar

-tanto buscar-

y   todas las huellas de mis pasos
están ahí

 en los primeros dientes de mis gurises
en la leche suficiente de mis senos 

                                                                  y  en ésta
quizás  la penúltima hoja de mi libro

en la que seguiré marcando  mis señales
ahora con trazos de tinta indeleble

ya  no me busques más  que anochecemos corazón 

encontrame