martes, 31 de mayo de 2016

Introspección ...

Alejarme de aquella, la rebelde sin causa,
no me ha costado nada,
 recién caigo en la cuenta de que eso está pasando
y me encanta que pase.

Ahora, ya defiendo mis visiones con calma
y escucho interesada las razones del otro.

Qué inconsciente que he sido,
creía que era orgullo, 
me ponía loquita, puteaba y enfrentaba
sin pensar demasiado.

Hoy  lo veo tan claro, 
me sorprendo a mi misma,
mientras voy descubriendo que esa sosa soberbia,
no existe,
es solo el resultado de carencias ahogadas,
de traumas,
de complejos.

No hay maldad casi nunca en puños apretados,
en rabias que envenenan lo mejor de la vida.

Si hay que limpiar el moho, 
si hay que  seguir ahondando para poder curarse, 
estoy dispuesta a hacerlo.

Quiero llegar al fondo y sanar a mi niña.